Obras de ingeniería civil que mejoran la calidad de vida de los argentinos

En el marco del Día de la Ingeniería Argentina, el Consejo Profesional de Ingeniería Civil -CPIC- destaca tres importantes obras de la ingeniería civil de hoy, ayer y mañana,  que sin duda impulsan el desarrollo y generan un salto cualitativo en la calidad de vida de los argentinos: el recién inaugurado Paseo del Bajo, el Sistema Riachuelo en marcha y el Puente Rosario – Victoria terminado en 2003.

El 6 de junio se celebra en nuestro país el Día de la Ingeniería Argentina, en conmemoración del egreso del primer Ingeniero Civil Argentino, Luis Augusto Huergo, hace 149 años. Año tras año el CPIC enaltece esta fecha por la enorme trascendencia que tiene la disciplina por su enorme aporte e incremento en la calidad edilicia y urbana, desde la construcción, la infraestructura, el transporte o la energía. Este año, eligió destacar tres grandes obras de nuestro país, inauguradas en el presente, en marcha a futuro y en funcionamiento desde hace unos años atrás, a través de reconocidos expertos de la ingeniería.

Muy recientemente fue inaugurado el llamado Paseo del Bajo, un corredor vial de 7,1 kilómetros que conecta las autopistas Illia y Buenos Aires-La Plata. El Ing. Máximo Fioravanti, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería donde actualmente se desempeña como Director del Instituto de Transporte, destaca: “Esta obra postergada en Buenos Aires por más de 50 años, genera tres principales beneficios para la comunidad en su conjunto, desde lo económico, lo social y lo ambiental. Desde lo económico, la disminución de costos de operación de vehículos por menor congestión y el ahorro en combustible de los tiempos de viaje de personas por aumento de la velocidad media de circulación. Para dar una noción del dinero que se perdió por no haberla hecho antes, habíamos analizado un período proyectado desde 1981 hasta 2014, donde el costo fue de aproximadamente de 2.000 millones de dólares, tres veces más que la inversión en la obra recién inaugurada. Al mismo tiempo el Paseo del Bajo  brinda una mejora en la calidad urbana y ambiental por la eliminación de la circulación de vehículos pesados por avenidas a nivel y el descenso de accidentes gracias a las mejores condiciones de seguridad que ofrece la autopista. A nivel medioambiental, la obra reduce tanto la contaminación visual como la polución acústica, al igual que mitiga la emisión de gases contaminantes de efecto invernadero, como también el consumo de recursos energéticos no renovables. Si bien el Paseo del Bajo no genera una conexión directa para el tránsito liviano, lo canaliza por las dos vías semaforizadas que también contribuyen a mejorar la calidad del tránsito de la Av. 9 de julio, la Av. Leandro Alem y Paseo Colón, porque parte del tránsito en esta área se derivará a la nueva vía. También se producen deficiencias en la conexión con la autopista 25 de mayo, dado que el radio de curvaturas y anchos no permite el paso de más de un camión, habiendo otro detenido. Estos temas serán materia de revisión, pero destaco que no hay nada peor que una obra urbana absolutamente necesaria que no se construye”.

El Puente Rosario-Victoria, oficialmente denominado “Puente Nuestra Señora del Rosario” surgió como solución imprescindible al aislamiento de la Mesopotamia con respecto al resto del país. Es una vía de 60 km que comunica las provincias de Santa Fe con Entre Ríos a través de las ciudades de Rosario y Victoria, cruzando por encima del Río Paraná. El Ing. Tomás del Carril, socio del Estudio de Ingeniería del Carril-Fazio, está involucrado en importantes obras de puentes de nuestro país y es miembro de la Academia Nacional de Ingeniería, como director del Instituto de Construcciones y Estructuras –ICYE-. Destaca así la importancia de haber concretado en 2003, luego de 5 años de obra, el puente Rosario – Victoria: “La Mesopotamia posee más conexiones con los países limítrofes que con la misma Argentina, si consideramos que con Uruguay tenemos actualmente tres cruces, cuatro con Brasil y con Paraguay tenemos el puente Posadas – Encarnación. Mientras que en Argentina, antes del  Puente Rosario Victoria de 2003, teníamos solamente el cruce de Resistencia, el túnel subfluvial a Santa Fe -en el cual no se puede transportar ni ganado en pie ni combustibles- y el de Zárate Brazo Largo. La conexión con la Mesopotamia es clave, sobre todo porque todos los proyectos son pensados como rutas del Mercosur para facilitar el traspaso de vehículos e impulsar las economías regionales. Argentina tiene una gran llanura cuyos ríos desbordan sus cauces en grandes extensiones, y esto genera una necesidad de puentes extensos que cubran las áreas inundables, lo cual significa un desafío extra para la ingeniería. Todavía hay mucho por hacer para conectar mejor la Mesopotamia,  con proyectos como el puente Reconquista – Goya que será la primera unión entre Santa Fe y Corrientes, cuyo proyecto es de 2007 –del cual fui director- pero aún no se licitó. Además  hay puentes obsoletos  que están en proyecto de renovación, como el de Resistencia – Corrientes y un puente aéreo para mejorar el congestionado Túnel Subfluvial que une Santa Fe con Paraná”.

Por su parte, el saneamiento del Sistema Riachuelo es una importante obra de ingeniería sanitaria que propondrá soluciones a la contaminación del afluente, problemática que afecta de manera directa la salud y la calidad de vida de los habitantes. La Ing. Marcela Álvarez, Gerenta del Sistema Riachuelo afirmó en una entrevista para la Revista CPIC de 2018: “El plan consiste en ejecutar una planta de tratamiento cloacal, a través de un túnel de 12 km de longitud que cumple con la osadía de internarse por debajo del lecho del Río de la Plata. La obra demanda un plazo mínimo de 5 años para su ejecución y generará más de 3.000 puestos de trabajo. Conforma una gran obra de infraestructura, que permitirá brindar una solución integral a las limitaciones en la capacidad de transporte de los desagües cloacales, mejorando así la calidad del servicio en gran parte del área de concesión de AySA, y posibilitando a futuro, la expansión del servicio en el sudoeste del conurbano bonaerense. El Sistema Riachuelo tiene una fuerte impronta sustentable y su totalidad representa un gran impacto ecológico de los ríos receptores, aspecto que se traducirá directamente en un beneficio concreto en términos de salud pública y medioambiente en toda la extensión de su cuenca. Una vez en funcionamiento, esta obra beneficiará a 4.300.000 habitantes de CABA y de la provincia de Buenos Aires”.

En razón del día de la Ingeniería Argentina, y destacando estas tres importantes obras de gran impacto positivo en la sociedad, auguramos que nuestro país lo celebre y apueste a la ejecución de obras que aumenten cada vez más la calidad de vida de sus habitantes.

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