Energías renovables y eficientes en Argentina: lo hecho y lo que falta

¿Por qué las energías renovables son un tema clave en nuestro país? ¿Cuáles fueron los avances y qué falta hacer comparándonos con los buenos ejemplos de la región? Responde a estos interrogantes el Ing. Roberto Policichio, experto del Consejo Profesional de Ingeniería Civil -CPIC-, con datos numéricos concluyentes.

“La eficiencia energética y en especial las soluciones en energías renovables son claves para encaminar a nuestro país hacia una economía post-carbón, reduciendo la contaminación ambiental producida por los gases de efecto invernadero” -afirma el Ing. Roberto Policichio, Presidente Honorario del CPIC y actual Facility Manager de Torre Madero en Catalinas Norte y Galería Jardín entre otros, y detalla: “Nuestra matriz estaba compuesta hasta hace pocos años por un 63% de energía térmica, 30% de energía hidráulica, 5% de energía atómica y finalmente, solo 2% de energías renovables, que hoy ya es el 2,8%. Debemos seguir encaminándonos aceleradamente hacia una mayor producción de este último tipo de energías, teniendo en cuenta que, sin ir más lejos, nuestro país vecino Uruguay tiene un 43%, líder mundial junto con Dinamarca en la participación de renovables dentro de la matriz nacional. En este sentido, el Gobierno viene implementando acertadamente desde mayo de 2016 el plan RenovAr, que consiste en un importante programa de abastecimiento de energía eléctrica a partir de fuentes renovables. A través de tres rondas de licitación se adjudicaron 147 proyectos por 4.500 MW de potencia con una inversión de más de 6.800 millones de dólares, que cuando entren en operación nos permitirán aumentar al 12% de la potencia total instalada, proyectando llegar al 20% para el año 2025. Ahora bien, ¿cómo se compone la matriz actual de energías renovables en la Argentina? Ocupamos el quinto lugar en América como generador de energía eólica con siete parques en funcionamiento que nos permite obtener un 46% del total a través de esta energía. Se suma en esta matriz un 37% de pequeñas hidroeléctricas, 14% de bioenergía y sólo 3%, por ahora, con energía solar”.

El Ing. Policichio continúa su declaración sobre los proyectos de energías renovables en marcha: “El objetivo del Plan RenovAr es que todas las provincias argentinas puedan reemplazar el uso de usinas térmicas -que generan una alta contaminación utilizando combustibles fósiles- por energías renovables. Será a través del viento o el sol, teniendo en cuenta que Argentina tiene una condición natural muy favorable para la obtención de ambas energías. En materia de parques eólicos, son de destacar los de Pomona en Río Negro con 29 aerogeneradores y el de ALUAR en Chubut con 14. En lo que respecta a energía solar, la zona de la puna jujeña es una de las siete regiones con las mejores condiciones del mundo para su aprovechamiento, con una radiación solar de 2.300 Kw/m2. En el pueblo Cauchari, de Jujuy, se está montando la que será la planta fotovoltaica más grande de Sudamérica, con más de un millón de placas fotovoltaicas, cubriendo 600 hectáreas que producirán 500 MW, con una inversión de cerca de 300 millones de dólares. También en Jujuy se está llevando a cabo un programa que se llama “Pueblos Solares”, en lugares donde la red de electricidad no llega, dotándolos de paneles fotovoltaicos que reemplazan los grupos generadores alimentados por gas-oil. Se tiene en proyecto acumular la energía sobrante en baterías de litio y de esta manera brindar energía las 24 horas, generando  lo que se llamaría una Planta Híbrida.  Mientras tanto en la Provincia de Buenos Aires hay 8 parques solares ya funcionando y se licitaron más de 20 nuevas obras de energía renovable. No hay que dejar de mencionar la alternativa ecológica para el consumo y producción de agua caliente, por termotanques solares por ejemplo, a través de la energía solar térmica que permite reducir los gases de efecto invernadero. Según el INTI, los equipos instalados en 2017 redujeron 5.500 Tn, en emisiones de dióxido de carbono (CO2). Otra medición informa que esos mismos equipos por año reducen los gases en una cantidad equivalente a la emisión de 1.000 autos. Es de destacar la producción de “energía eléctrica verde” en Biogás, a través de la participación del CEAMSE en el relleno sanitario del Complejo Ensenada, que alimenta generadores de cinco MW de potencia. Con esta planta ya son tres las que operan en los complejos ambientales del CEAMSE aportando 20 MW al sistema nacional. Próximamente se sumará la Planta de Gonzalez Catán con 5 MW más, totalizando 25 MW lo que significa unos 200.000 habitantes utilizando dicha energía.

Energías renovables en el trasporte         

Las energías renovables son especialmente aprovechables para el transporte público y privado, alimentados con energía eléctrica eficiente. Puntualiza el Ing. Policichio: “Chile es el ejemplo del país con mayor cantidad de buses eléctricos después de China. La eficiencia energética se traduce allí en más de 300 kilómetros de ciclovías y una red de Metro de más de 100 Kilómetros que en el 2026 llegará a más de 200. El objetivo de ese país es lograr una movilidad limpia que incluye desde pequeños monopatines, autos y taxis hasta camiones pesados para la minería. Y en nuestro país, cabe mencionar que en febrero de 2018 comenzó la instalación de las vías del “Tren de la Quebrada” en la Provincia de Jujuy, primer tren turístico en Latinoamérica y segundo en el mundo impulsado por energía solar con paneles fotovoltaicos en los techos del coche motor y único vagón, con una capacidad de 240 pasajeros. En una primera etapa unirá las localidades de Volcán y Maimará y en un futuro se piensa llegar a las ruinas peruanas de Machu Pichu, a través de Bolivia. Se estima finalizar el primer tramo para agosto de este año”.

“Con respecto al transporte eléctrico privado en Argentina, existen dos desafíos a abordar: en primer lugar, se carece de lugares para recargar sus baterías, tanto en garajes privados como en estacionamientos públicos o en surtidores en las rutas. Hay que tener en cuenta que este tipo de automóviles tiene una autonomía promedio de 100 kilómetros -si bien Nissan lanzó el modelo Leaf con una autonomía media superior y Toyota cuenta con el modelo híbrido Prius, que carga la batería cuando en el auto se acciona el freno. Además, en el nuevo Código Urbanístico no se ha abordado la problemática de cómo cargar electricidad en cocheras de edificios. La segunda problemática son los altos precios de los vehículos eléctricos, con un Gobierno que además no brinda ningún tipo de exención de los impuestos para incentivar su compra, y debería hacerlo teniendo en cuenta su contribución al medio ambiente. Una primera acción positiva sería exceptuar de todo impuesto interno a los taxis. Según la Agencia Internacional de la Energía, para el 2050 el 60 % de los vehículos producidos en el mundo serán eléctricos y una estimación da cuenta que ya circulan más de tres millones de coches con este suministro”.

En otro orden, el Ing. Policichio destacó que se están construyendo edificios que poseen una gran eficiencia energética. “Tal es el caso del edificio de Coca-Cola en Saavedra, que obtuvo una certificación LEED Platinum. Posee, entre otros, paneles solares en la terraza, sensores de luz natural y de presencia, sistema automatizado de cortinas, y un tanque de 70.000 litros que permite almacenar el agua de lluvia para reutilizarla en baños, riego y torres de enfriamiento. Otro caso lo tenemos con la colocación de paneles solares combinados con acero inoxidable en la fachada de los edificios favoreciendo la estética de los mismos, como el edificio de la calle Conde en el barrio de Belgrano”.

A modo de conclusión, el Ing. Policichio remarca: “Para lograr un servicio eléctrico renovable eficiente es necesario tener un Estado presente con ciudadanos activos. También hace falta una transformación cultural de todos los actores de la cadena de valor de los sectores público y privado: constructores, industriales, -funcionarios, profesionales, técnicos, asesores, académicos, empresarios, desarrolladores,  periodistas del sector, etc. Debemos optimizar el uso de la energía sin sacrificar confort, calidad y seguridad. Y finalmente, tomar decisiones certeras sobre producción, consumo y distribución de la energía con el objeto de reducir las emisiones de carbono, principal responsable del cambio climático creciente”.

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